Los turistas no esperaban que la playa fuera tan...
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Bienvenidos a la Isla Assateague, donde los ponis salvajes campan a sus anchas y no les importa tu toalla ni tu silla de playa. De hecho, si dejas tu vehículo sin supervisión, lo reclamarán como suyo.Y, sinceramente, nos encanta. Hay algo mágico en ver a un poni relajándose en tu manta de playa como si hubiera pagado el alquiler. Mantente a tres metros de distancia, tómate una foto y deja que los caballos disfruten de su momento.
Esta serie de fotos es puro humor. Comienza con un niño disfrutando feliz de un refrigerio en la playa. De repente, una gaviota se abalanza sobre él y le arrebata su refrigerio. En cuestión de segundos, la alegría se convierte en traición.La expresión del niño lo dice todo: incredulidad, desolación y la amarga realidad de que las gaviotas no tienen moral. Es como *Buscando a Nemo*, pero en la vida real: "Mío. Mío. Mío".
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